jueves, 31 de marzo de 2011
EVANGELISMO, EVANGELISMO , EVANGELISMO
Recordando una antigua propaganda política que salió en TV., donde un determinado partido disponía solo de unos segundos en Televisión gratis, donde se mostró un cartel que decía: "¡Trabajo, Trabajo, Trabajo!."
La consigna para las presentes generaciones es evangelizar o morir o ser absorvidos por las grandes coporaciones religiosas del mundo.
La formula para mantener vivo el evangelio de Jesucristo es la multiplicación en otros,en el lenguaje de Pablo " a quién engrendé en mis prisiones" (Fil. 1:10)es decir es mucho más que la simple proclamación se trata de llevar a las personas al "nuevo nacimiento" o la conversión y el crecimiento tal como se hace al engendrar o dar a luz un bebe, el debe recibir el alimento diario y tener un crecimiento adecuado y sostenido.
Los bautizados "no evangelizados".-
Es una frase que se esta acuñando en las iglesias históricas o de tradición "católica", ya que hay largas listas de personas en sus registros, que han pasado a formar un cúmulo de nombres de personas bautizadas, pero que no han vuelto a la vida de la iglesia o en otras palabras, no se ha cumplido con los votos bautismales y requieren ser invitados a recibir a Jesucristo como el Señor y Salvador de sus vidas.
Otro tanto es el desafío de la vida urbana, el crecimiento demografico de las grandes ciudades, el abandono de la vida tranquila de los campos que trae como consecuencia una vida agitada, donde miles de personas se pierden en el anonimato y pasan a engrosar las nuevas estadísticas de la secularización. Este es un campo blanco para sembrar la Palabra de Dios, en corazones muy necesitados de este Evangelio de Poder y de misericordia.
Evangelismo, ahora, es la consigna para que las iglesias cristianas evangélicas sigamos la senda del discipulado de Jesucristo. Evangelizar y discipular trabajando en grupos pequeños es la tarea para las presentes generaciones, a fin de dejar un legado a nuestros hijos y nietos.
Bendiciones
L. Cortes G.
martes, 28 de diciembre de 2010
LA MISION . HACER DISCIPULOS
LA MISION DE LA IGLESIA : “hacer discípulos”
Está bien que nos preguntemos qué es la misión de la iglesia. Cada uno de nosotros debemos hacernos esta pregunta, en las diferentes etapas de nuestra vida, ante las circunstancias cambiantes de la iglesia, de la sociedad y del mundo en general. Gracias a Dios la respuesta fundamental viene de los labios del Señor Jesús; nos llega por medio de la palabra y del ejemplo de sus discípulos en las páginas del Nuevo Testamento. Cualquier controversia que haya entre nosotros respecto al significado de la misión de la Iglesia, debemos definirla a la luz de la revelación escrita. Por ejemplo, en Mateo 28:18-20 tenemos la así llamada “Gran Comisión” que el Maestro nos ha asignado y en la cual podemos subrayar los conceptos de totalidad, amplitud e inclusión.
I. La autoridad para la misión:
“Dios me ha dado autoridad en el cielo y en la tierra...” (v.18). Es el Verbo eterno, la segunda persona de la trinidad, y como tal ha tenido siempre toda autoridad sobre todas las cosas. Por lo tanto, sus palabras en este texto debemos leerlas, teniendo en cuenta la humillación y exaltación del Cristo humanado (Hechos 2:29-36; romanos 1:4; Filipenses 2:5-11). La autoridad de la misión reside en Cristo.
II. Los destinatarios de la misión:
“Todos los pueblos” (v.19). El concepto de “pueblos” o “gentes” trasciende el énfasis geopolítico que ha prevalecido en la definición que tradicionalmente le hemos dado a la misión de la iglesia. Dentro de un mismo estado o nación (unidad geopolítica) puede haber diferentes grupos o pueblos que tienen su propia identidad étnica y cultural. Los destinatarios de la misión son todos los pueblos, según el mandato del Maestro. Todos ellos deben ser alcanzados con el evangelio. Aquí se derriban barreras raciales, geográficas, culturales y sociales. Como resultado de esta reflexión, podemos decir que la misión es en si no discriminatoria, sino mas bien inclusiva.
III. El propósito de la misión:
“Por tanto id, y haced discípulos... bautizándolos... enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado...” (v.20). Centenares de veces se ha oído decir en la comunidad evangélica que la misión de la iglesia no es simplemente lograr “decisiones de fe” sino hacer “discípulos”. Hay consenso evangélico en este punto. Parece que no estaríamos dispuestos a limitar nuestra definición de la misión a la tarea de presentar el “plan de salvación” con el propósito de que la persona “evangelizada” diga que sí recibe a Cristo como su Salvador. Por supuesto, la conversión personal a Jesucristo, el hecho de volverse a él en arrepentimiento y fe, es indispensable y fundamental para el discipulado cristiano. Pero admitimos que la misión de hacer “discípulos” incluye más, mucho más que nuestros esfuerzos “evangelísticos” particulares o los esfuerzos mas sectarios de una determinada colectividad, que desea ganar “almas”. El hacer discípulos es una tarea que involucra mas amplitud.
Así lo da a entender el Señor Jesús en el texto que leemos (Mateo 28:18-20), y que podemos traducir, con base en el idioma original, de la siguiente manera: “yendo, haced discípulos... bautizándolos... enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado”. No se menciona específicamente la actividad “evangelística”. Sin embargo se presupone, porque no serían bautizados aquellos que no hubieran llegado al punto de arrepentirse de sus pecados y confiar solamente en Jesucristo para recibir el perdón y la vida eterna. El Señor espera conversiones auténticas. No es tanto un asunto de estadísticas misioneras. Se trata de ir y buscar que las gentes emprendan y prosigan el camino del “discipulado” cristiano.
Por muchos años nos hemos inquietado por lo que significa enseñar “todas las cosas” que el Maestro le había mandado a sus discípulos. A veces esto dificulta la misión, ya que pasamos gran parte del tiempo “preparándonos” En este caso el concepto de totalidad tiene que ver mas que cantidad, mas bien con calidad de la enseñanza en la tarea de hacer discípulos.
Como iglesia tenemos el ineludible deber de enseñarle a los discípulos no solamente que conozcan y memoricen todas las cosas que el Señor nos ha mandado, sino también que la obedezcan, que la practiquen. ¿Cuántas fueron las “cosas” que Jesús les enseñó a sus discípulos durante el tiempo que estuvo con ellos? La idea no es hacer un cómputo de las mismas. Sino buscar el compromiso y responsabilidad del creyente en las mismas Una lectura somera del Sermón de la Montaña basta para darnos cuenta de un buen número de imperativos éticos que vienen del Señor. En las epístolas del Nuevo Testamento hay ecos inconfundibles del Sermón de la Montaña. El llamado es mas bien a cumplir, y ser obediente en medio de la tarea misionera.
Por ejemplo, Jesús dijo: “amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44). Estos mandamientos repercuten en la enseñanza del apóstol Pedro, quien habla de hacer el bien a la comunidad civil (1 Pedro 2:15; 3:8-17). Sin duda, el apóstol estaba pensando también en hacerles el bien a los enemigos de los cristianos. Lo mismo sugiere Pablo, aunque él le da énfasis a la necesidad física en que pueden encontrarse los enemigos del Evangelio: “procurad lo bueno delante de todos los hombres... si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber” (Romanos 12:17-20). Se ha citado hasta el cansancio el texto de Gálatas 6:10, donde él “mayormente a los de la familia de la fe” no borra lo de hacer el bien “a todos”. El tema de las “buenas obras” aparece no solamente en la carta de Santiago. Lo vemos también en otros textos, como en Efesios 2:8-10 y en la carta a Tito.
El Señor Jesús enseñó no solamente el asistencialismo (ayuda a los pobres), cuidado de los enfermos, alfabetización, desarrollo manual, otros). También dijo que es función del discipulado contrarrestar las obras de las tinieblas. El cristiano tiene que ser “sal de la tierra y luz del mundo”. ¿Cómo? ¿Limitándose a ser buen creyente en el hogar y en la iglesia local? No. “Así alumbre vuestra luz delante los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:13-16). El apóstol Pablo parece recoger fundamentalmente este concepto de contrarrestar el mal cuando dice en Efesios 5:11: “y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto”. La Nueva Biblia Española dice: “denúncielas”. En realidad el verbo griego traducido por “reprender” o “denunciar”, es el mismo que se usa en Juan 16:7-11. Con relación al ministerio del Espíritu Santo: “convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”. El significado de este verbo es fuerte. El Espíritu trae bajo convicción al pecador, y lo hace también por apartarse de las tinieblas y denunciarlas, “ponerlas en evidencia”, por el poder de la Palabra y del Espíritu.
Ya hemos afirmado que las enseñanzas de Jesús eran de palabra y obra. Su didáctica incluía la acción. Por medio de su conducta le enseñó a sus discípulos, entre otra cosas, a orar, a proclamar el evangelio del reino, a no hacer acepción de personas, a identificarse con los pobres sin marginar a los ricos, a no alejarse de personas y publicanos, a no guardar un silencio culpable ante los poderosos de su tiempo, a hacerle frente con la Palabra de Dios a los enemigos del reino y a Satanás mismo, a entregarse por entero en el cumplimiento de la voluntad salvífica de su Padre celestial. Pensar que debemos imitar su ejemplo (Juan 13:15; 1 Corintios 11:1), andando como él anduvo (1 Juan 1:6), siguiendo sus pisadas (1 Pedro 2:21).
Jesús no enseñó el uso de la violencia para el cambio de las estructuras sociales. Sufrió la violencia sin ser violento en una lucha sangrienta contra sus enemigos. Tampoco enseñó la búsqueda del poder político de parte de las Iglesias. Sin embargo, la persona, el carácter y las enseñanzas y acciones éticas de Jesús resultaron antagónicos para los poderes establecidos, tanto en lo religioso como en lo político. De otra manera no lo hubieran crucificado. Nos guste o no, hay en el evangelio auténticamente predicado y vivido simientes de transformación social. Si cambian los individuos por el poder del evangelio, se transformaría la sociedad
La misión descrita en Mateo 28:18-20 no es fácil. Jesús mismo, el Maestro por excelencia, se esforzó instruyendo por palabra y ejemplo a un grupo de doce hombres quizá durante tres años. Aquellos discípulos no solamente asistían a unas cuantas clases semanales. Vivían con el Maestro, le seguían por todas partes, y tuvieron la oportunidad de aprender de su persona, de su carácter, de sus palabras y de sus hechos maravillosos. Con todo, al final de aquellos años todavía les quedaba mucho por aprender. El Espíritu Santo les fue enviado para recordarles lo que ya habían oído (Juan 14:26) y enseñarles “todas las cosas” (Juan 14:27), incluso las que estaban por venir (Juan 16:13). El “discípulado” en la vida de los apóstoles continuó después de la resurrección y ascensión del Señor.
Ser discípulo hacedor de discípulos es tarea de toda una vida. Por así decirlo, no habrá fiesta de graduación antes de “aquel día”, cuando todos estemos con el Señor en gloria. Los pastores que en verdad desean el crecimiento cualitativo de su iglesia local, saben muy bien que no es fácil hacer discípulos y no les satisface una explicación reduccionista, simplista, del mandato misionero de Cristo (Mateo 28:18-20).
IV. La promesa para el cumplimiento de la misión:
“Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (v.20). ¡Gracias al Señor por estas alentadoras palabras! La tarea de hacer discípulos es difícil; pero no estamos solos para cumplirla. Él que tiene toda autoridad sobre cielo y tierra estará con nosotros todos los días para que vayamos a hacer discípulos a todas las gentes, bautizándolos y enseñándoles todas las cosas que él nos ha mandado.
Está bien que nos preguntemos qué es la misión de la iglesia. Cada uno de nosotros debemos hacernos esta pregunta, en las diferentes etapas de nuestra vida, ante las circunstancias cambiantes de la iglesia, de la sociedad y del mundo en general. Gracias a Dios la respuesta fundamental viene de los labios del Señor Jesús; nos llega por medio de la palabra y del ejemplo de sus discípulos en las páginas del Nuevo Testamento. Cualquier controversia que haya entre nosotros respecto al significado de la misión de la Iglesia, debemos definirla a la luz de la revelación escrita. Por ejemplo, en Mateo 28:18-20 tenemos la así llamada “Gran Comisión” que el Maestro nos ha asignado y en la cual podemos subrayar los conceptos de totalidad, amplitud e inclusión.
I. La autoridad para la misión:
“Dios me ha dado autoridad en el cielo y en la tierra...” (v.18). Es el Verbo eterno, la segunda persona de la trinidad, y como tal ha tenido siempre toda autoridad sobre todas las cosas. Por lo tanto, sus palabras en este texto debemos leerlas, teniendo en cuenta la humillación y exaltación del Cristo humanado (Hechos 2:29-36; romanos 1:4; Filipenses 2:5-11). La autoridad de la misión reside en Cristo.
II. Los destinatarios de la misión:
“Todos los pueblos” (v.19). El concepto de “pueblos” o “gentes” trasciende el énfasis geopolítico que ha prevalecido en la definición que tradicionalmente le hemos dado a la misión de la iglesia. Dentro de un mismo estado o nación (unidad geopolítica) puede haber diferentes grupos o pueblos que tienen su propia identidad étnica y cultural. Los destinatarios de la misión son todos los pueblos, según el mandato del Maestro. Todos ellos deben ser alcanzados con el evangelio. Aquí se derriban barreras raciales, geográficas, culturales y sociales. Como resultado de esta reflexión, podemos decir que la misión es en si no discriminatoria, sino mas bien inclusiva.
III. El propósito de la misión:
“Por tanto id, y haced discípulos... bautizándolos... enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado...” (v.20). Centenares de veces se ha oído decir en la comunidad evangélica que la misión de la iglesia no es simplemente lograr “decisiones de fe” sino hacer “discípulos”. Hay consenso evangélico en este punto. Parece que no estaríamos dispuestos a limitar nuestra definición de la misión a la tarea de presentar el “plan de salvación” con el propósito de que la persona “evangelizada” diga que sí recibe a Cristo como su Salvador. Por supuesto, la conversión personal a Jesucristo, el hecho de volverse a él en arrepentimiento y fe, es indispensable y fundamental para el discipulado cristiano. Pero admitimos que la misión de hacer “discípulos” incluye más, mucho más que nuestros esfuerzos “evangelísticos” particulares o los esfuerzos mas sectarios de una determinada colectividad, que desea ganar “almas”. El hacer discípulos es una tarea que involucra mas amplitud.
Así lo da a entender el Señor Jesús en el texto que leemos (Mateo 28:18-20), y que podemos traducir, con base en el idioma original, de la siguiente manera: “yendo, haced discípulos... bautizándolos... enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado”. No se menciona específicamente la actividad “evangelística”. Sin embargo se presupone, porque no serían bautizados aquellos que no hubieran llegado al punto de arrepentirse de sus pecados y confiar solamente en Jesucristo para recibir el perdón y la vida eterna. El Señor espera conversiones auténticas. No es tanto un asunto de estadísticas misioneras. Se trata de ir y buscar que las gentes emprendan y prosigan el camino del “discipulado” cristiano.
Por muchos años nos hemos inquietado por lo que significa enseñar “todas las cosas” que el Maestro le había mandado a sus discípulos. A veces esto dificulta la misión, ya que pasamos gran parte del tiempo “preparándonos” En este caso el concepto de totalidad tiene que ver mas que cantidad, mas bien con calidad de la enseñanza en la tarea de hacer discípulos.
Como iglesia tenemos el ineludible deber de enseñarle a los discípulos no solamente que conozcan y memoricen todas las cosas que el Señor nos ha mandado, sino también que la obedezcan, que la practiquen. ¿Cuántas fueron las “cosas” que Jesús les enseñó a sus discípulos durante el tiempo que estuvo con ellos? La idea no es hacer un cómputo de las mismas. Sino buscar el compromiso y responsabilidad del creyente en las mismas Una lectura somera del Sermón de la Montaña basta para darnos cuenta de un buen número de imperativos éticos que vienen del Señor. En las epístolas del Nuevo Testamento hay ecos inconfundibles del Sermón de la Montaña. El llamado es mas bien a cumplir, y ser obediente en medio de la tarea misionera.
Por ejemplo, Jesús dijo: “amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44). Estos mandamientos repercuten en la enseñanza del apóstol Pedro, quien habla de hacer el bien a la comunidad civil (1 Pedro 2:15; 3:8-17). Sin duda, el apóstol estaba pensando también en hacerles el bien a los enemigos de los cristianos. Lo mismo sugiere Pablo, aunque él le da énfasis a la necesidad física en que pueden encontrarse los enemigos del Evangelio: “procurad lo bueno delante de todos los hombres... si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber” (Romanos 12:17-20). Se ha citado hasta el cansancio el texto de Gálatas 6:10, donde él “mayormente a los de la familia de la fe” no borra lo de hacer el bien “a todos”. El tema de las “buenas obras” aparece no solamente en la carta de Santiago. Lo vemos también en otros textos, como en Efesios 2:8-10 y en la carta a Tito.
El Señor Jesús enseñó no solamente el asistencialismo (ayuda a los pobres), cuidado de los enfermos, alfabetización, desarrollo manual, otros). También dijo que es función del discipulado contrarrestar las obras de las tinieblas. El cristiano tiene que ser “sal de la tierra y luz del mundo”. ¿Cómo? ¿Limitándose a ser buen creyente en el hogar y en la iglesia local? No. “Así alumbre vuestra luz delante los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:13-16). El apóstol Pablo parece recoger fundamentalmente este concepto de contrarrestar el mal cuando dice en Efesios 5:11: “y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto”. La Nueva Biblia Española dice: “denúncielas”. En realidad el verbo griego traducido por “reprender” o “denunciar”, es el mismo que se usa en Juan 16:7-11. Con relación al ministerio del Espíritu Santo: “convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”. El significado de este verbo es fuerte. El Espíritu trae bajo convicción al pecador, y lo hace también por apartarse de las tinieblas y denunciarlas, “ponerlas en evidencia”, por el poder de la Palabra y del Espíritu.
Ya hemos afirmado que las enseñanzas de Jesús eran de palabra y obra. Su didáctica incluía la acción. Por medio de su conducta le enseñó a sus discípulos, entre otra cosas, a orar, a proclamar el evangelio del reino, a no hacer acepción de personas, a identificarse con los pobres sin marginar a los ricos, a no alejarse de personas y publicanos, a no guardar un silencio culpable ante los poderosos de su tiempo, a hacerle frente con la Palabra de Dios a los enemigos del reino y a Satanás mismo, a entregarse por entero en el cumplimiento de la voluntad salvífica de su Padre celestial. Pensar que debemos imitar su ejemplo (Juan 13:15; 1 Corintios 11:1), andando como él anduvo (1 Juan 1:6), siguiendo sus pisadas (1 Pedro 2:21).
Jesús no enseñó el uso de la violencia para el cambio de las estructuras sociales. Sufrió la violencia sin ser violento en una lucha sangrienta contra sus enemigos. Tampoco enseñó la búsqueda del poder político de parte de las Iglesias. Sin embargo, la persona, el carácter y las enseñanzas y acciones éticas de Jesús resultaron antagónicos para los poderes establecidos, tanto en lo religioso como en lo político. De otra manera no lo hubieran crucificado. Nos guste o no, hay en el evangelio auténticamente predicado y vivido simientes de transformación social. Si cambian los individuos por el poder del evangelio, se transformaría la sociedad
La misión descrita en Mateo 28:18-20 no es fácil. Jesús mismo, el Maestro por excelencia, se esforzó instruyendo por palabra y ejemplo a un grupo de doce hombres quizá durante tres años. Aquellos discípulos no solamente asistían a unas cuantas clases semanales. Vivían con el Maestro, le seguían por todas partes, y tuvieron la oportunidad de aprender de su persona, de su carácter, de sus palabras y de sus hechos maravillosos. Con todo, al final de aquellos años todavía les quedaba mucho por aprender. El Espíritu Santo les fue enviado para recordarles lo que ya habían oído (Juan 14:26) y enseñarles “todas las cosas” (Juan 14:27), incluso las que estaban por venir (Juan 16:13). El “discípulado” en la vida de los apóstoles continuó después de la resurrección y ascensión del Señor.
Ser discípulo hacedor de discípulos es tarea de toda una vida. Por así decirlo, no habrá fiesta de graduación antes de “aquel día”, cuando todos estemos con el Señor en gloria. Los pastores que en verdad desean el crecimiento cualitativo de su iglesia local, saben muy bien que no es fácil hacer discípulos y no les satisface una explicación reduccionista, simplista, del mandato misionero de Cristo (Mateo 28:18-20).
IV. La promesa para el cumplimiento de la misión:
“Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (v.20). ¡Gracias al Señor por estas alentadoras palabras! La tarea de hacer discípulos es difícil; pero no estamos solos para cumplirla. Él que tiene toda autoridad sobre cielo y tierra estará con nosotros todos los días para que vayamos a hacer discípulos a todas las gentes, bautizándolos y enseñándoles todas las cosas que él nos ha mandado.
martes, 21 de septiembre de 2010
Nuevo obispo metodista apoya decisión de apartarse de organismos ecuménicos

SAO PAULO, Brasil (ALC Noticias) "Estoy feliz con la decisión del 18º Concilio General de retirar la membresía de la Iglesia Metodista de los organismos ecuménicos, que tengan presencia de la Iglesia Católica y de grupos no cristianos, pues responde a las demandas de muchos pastores e iglesias locales en el país, sostuvo el pastor de la Iglesia Central de Uberlandia, Adonias Pereira do Lago.
"Estamos en contra de la participación de los metodistas en cultos macroecuménicos, con católicos y grupos no cristianos", dijo Pereira do Lago, quien fue electo obispo en el Concilio General, celebrado en Aracruz, Espírito Santo, del 10 al 16 de julio y que es uno de los impulsores del movimiento de avivamiento al interior de la Iglesia Metodista.
Para el nuevo obispo de la 5ta. Región Eclesiástica, que abarca las regiones del interior de Sao Paulo, Tocantins, Goiás, Mato Grosso, Brasilia, y Mato Grosso do Sul, la participación en esos cultos ha alejado a muchos miembros de la Iglesia Metodista. "Sólo en la 4ta. Región Eclesiástica (Minas Gerais y Espírito Santo) hemos perdido más de dos mil miembros en los últimos meses, señaló a ALC en diálogo telefónico.
La no participación en cultos ecuménicos no significa, según Pereira do Lago, que los metodistas no estén dispuestos a dialogar y cooperar con otras iglesias. "En mi región, puntualizó, no tenemos problemas en cooperar con otras iglesias en cuestiones de defensa de la vida, de ciudadanía, de acción social".
El obispo metodista no está de acuerdo en alianzas espirituales y teológicas. "Entiendo que Roma y mucho menos otras religiones no están dispuestos a caminar en nuestra dirección, ni para encontrarnos en medio del camino. Roma trata estratégicamente de llevar a los hermanos separados de vuelta a su redil", dijo Pereira do Lago al sitio web Metodistas OnLine.
Radical en sus apreciaciones, el nuevo obispo no duda en señalar que el obispo Adriel de Souza Maia y el pastor Western Clay Peixoto, ambos metodistas y actualmente presidente y secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Iglesias Cristianas (CONIC), deben renunciar a sus cargos. En los próximos días, los metodistas habrán de comunicar oficialmente su retiro del CONIC, organismo ecuménico que cuenta con la participación oficial de representantes de la Iglesia Católica.
Consultado por ALC si la Iglesia Metodista reconsideraría también su membresía en el Concilio Mundial Metodista, que el domingo último (23 de julio) adhirió a la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de Justificación por la Fe, Pereira do Lado dijo: "Con certeza".
El documento, que reconoce la importancia de la Doctrina de la Justificación por la fe, uno de los pilares de la Reforma Protestante, fue suscrito por El Vaticano y la Federación Luterana Mundial el 31 de octubre de 1999, en Nürenberg, Alemania. Con la firma de ese documento quedaron revocadas las condenas mutuas entre católicos y protestantes del siglo XVI.
El obispo metodista dijo que el Concilio deberá reunirse en los próximos meses, pues quedaron puntos pendientes en la agenda. En esa ocasión se precisarán las medidas a tomar con respecto al Concilio Mundial Metodista y a otras organizaciones ecuménicas, expresó.
El diálogo entre metodistas y católicos conduce a Wesley hacia Roma

ROMA, Italia (ZENIT / Protestante Digital) Promovida por el Consejo Metodista Mundial, el pasado 3 de diciembre, tuvo lugar en la basílica de San Pablo Extramuros de Roma, una celebración ecuménica de los trescientos años del nacimiento de Charles Wesley (1707-1788), uno de los iniciadores de la experiencia metodista. Charles, junto a su hermano John y a George Whitefield, promovió en el ámbito anglicano uno de los despertares más importantes dentro del Protestantismo Evangélico.
A la ceremonia, asistieron los más altos representantes metodistas y de la Comunión anglicana y, como un hecho excepcional, fue presidida por el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.
El cardenal Kasper comentó en una entrevista que esta reunión hace años hubiera sido impensable, sin embargo, añadió que eso no significaba que fuera a haber una inmediata unidad con los metodistas.
Charles y John Wesley, iniciadores del Metodismo en Inglaterra.
RELACIÓN METODISTA-CATÓLICA
En 1967, la Iglesia Católica creó una comisión mixta para el diálogo bilateral con el Consejo Mundial Metodista, fundado en 1881, y que reúne a 76 comuniones metodistas. Desde entonces, se afrontaron temas importantes como la revelación y la fe; la tradición y la autoridad docente de la Iglesia.
El cardenal Kasper en su mensaje, subrayó la oportunidad de celebrar este aniversario entonando algunos himnos de Charles Wesley, que se interpretan en las iglesias católicas del mundo anglófono.
Añadió que sus himnos conciliaban el lenguaje elocuente y la profundidad teológica de las escrituras con la fe de la Iglesia, conteniendo temas que reflejan la convergencia entre metodistas y católicos sobre aspectos fundamentales de la fe cristiana.
En 2006, dos importantes etapas marcaron el camino hacia la plena comunión entre católicos y metodistas: en mayo del año pasado, la Comisión Internacional de Diálogo Católico-Metodista concluyó la redacción de su último documento, titulado "La gracia que os ha sido dada en Cristo: católicos y metodistas profundizan la reflexión sobre la Iglesia".
Las principales diferencias entre catolicismo y metodismo se concentran en el ámbito de la eclesiología, por tanto este documento, sobre la naturaleza y la misión de la Iglesia, puede servir de base para afrontar la sacramentalidad eclesial, la ordenación, el ministerio episcopal en la sucesión apostólica, y el ministerio petrino.
En julio del mismo año, en Seúl (Corea del Sur), las iglesias que forman parte del Consejo Metodista Mundial aprobaron la Declaración Metodista de adhesión a la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación, el acuerdo firmado en Augsburgo, en 1999, por la Iglesia Católica Romana y la Federación Luterana Mundial.
EL METODISMO EN EL MUNDO
La Iglesia Metodista tiene en todo el mundo unos cincuenta millones de fieles, gobernada por obispos, sin que éstos desempeñen la misma función que les atribuyen la Iglesia católica y la anglicana.
Su historia, en especial en el siglo XIX, estuvo llena de cismas mientras que, en el siglo XX, se asistió a varias fusiones. Hay luego denominaciones americanas (no episcopales) y afroamericanas, que han permanecido autónomas y no forman parte de las denominaciones mayores, ni del Consejo Metodista Mundial.
RECHAZO A LA DECLARACIÓN CONJUNTA CATÓLICA - LUTERANA
No todos los evangélicos luteranos están de acuerdo con la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación firmada en 1999 entre la Iglesia Católica Romana y la Federación Luterana Mundial.
Por ejemplo la Iglesia Evangélica Luterana Argentina que no está afiliada a la Federación Luterana Mundial, se pronunció a través de un documento denominado:
Rechazo a la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación
ACERCAMIENTO CATOLICO- METODISTA????
CUANDO FUERON CONSULTADAS LAS BASES DEL METODISMO?
SAN SALVADOR, El Salvador (ALC Noticias / Protestante Digital) La Iglesia Metodista del Brasil hizo oficial su retirada del grupo de instituciones asociadas a la Coordinadora Ecuménica de Servicio (CESE). El comunicado oficial fue traído a la Asamblea General Ordinaria de la institución de servicio, reunida por el secretario ejecutivo del Colegio Episcopal Metodista, obispo Stanley da Silva Moraes.
Tres representantes de la parroquia metodista de la Boca del Río, un barrio de El Salvador, leyeron en la Asamblea la carta de repudio contra la decisión de la Iglesia Metodista de Brasil de desligarse de todos los organismos ecuménicos que tuvieren presencia de la Iglesia Católica, acordado en el 18 Concilio General, el año pasado.
Alegaron que esta determinación la consideraban anticristiana e inhumana, resaltando que la Iglesia Católica Apostólica Romana es cristiana y pidieron excusas a la CESE por la decisión metodista. Según los tres representantes de la parroquia, la decisión de no conciliar estas dos iglesias, lleva a la Iglesia Metodista a incumplir el mandamiento bíblico de que todos sean uno. La iglesia católica espera que los metodistas revoquen su decisión por el bien del pueblo.
LA DECISIÓN
La decisión del 18 Concilio General de la Iglesia Metodista de Brasil, realizada en julio de 2006, de que la institución se retire de todos los organismos ecuménicos donde participen la Iglesia Católica y las religiones no cristianas, tuvo una gran repercusión.
LOS METODISTAS BRASILEÑOS, FIRMES
Pereira do Lago, el actual obispo metodista del Concilio General de esta denominación, es uno de los impulsores del movimiento de avivamiento en el interior de la Iglesia Metodista. Su postura es clara: "Estoy feliz con la decisión del 18 Concilio General de retirar la membresía de la Iglesia Metodista de los organismos ecuménicos, que tengan presencia de la Iglesia Católica y de grupos no cristianos, pues responde a las demandas de muchos pastores e iglesias locales en el país. "Estamos en contra de la participación de los metodistas en cultos macroecuménicos, con católicos y grupos no cristianos", dijo Pereira do Lago cuando se tomó la decisión de abandonar el movimiento ecuménico. Para el obispo la participación en esos cultos ecuménicos ha alejado a muchos miembros de la Iglesia Metodista. "Sólo en la 4ta. Región Eclesiástica (Minas Gerais y Espírito Santo) hemos perdido más de dos mil miembros en los últimos meses".
La no participación en cultos ecuménicos no significa, según Pereira do Lago, que los metodistas no estén dispuestos a dialogar y cooperar con otras iglesias en aspectos sociales o éticos de interés común. "En mi región, puntualizó, no tenemos problemas en cooperar con otras iglesias en cuestiones de defensa de la vida, de ciudadanía, de acción social".
Pero el obispo metodista no está de acuerdo en alianzas espirituales y teológicas. "Entiendo que Roma y mucho menos otras religiones no están dispuestos a caminar en nuestra dirección, ni para encontrarnos en medio del camino. Roma trata estratégicamente de llevar a los hermanos separados de vuelta a su redil", dijo Pereira do Lago.
SAN SALVADOR, El Salvador (ALC Noticias / Protestante Digital) La Iglesia Metodista del Brasil hizo oficial su retirada del grupo de instituciones asociadas a la Coordinadora Ecuménica de Servicio (CESE). El comunicado oficial fue traído a la Asamblea General Ordinaria de la institución de servicio, reunida por el secretario ejecutivo del Colegio Episcopal Metodista, obispo Stanley da Silva Moraes.
Tres representantes de la parroquia metodista de la Boca del Río, un barrio de El Salvador, leyeron en la Asamblea la carta de repudio contra la decisión de la Iglesia Metodista de Brasil de desligarse de todos los organismos ecuménicos que tuvieren presencia de la Iglesia Católica, acordado en el 18 Concilio General, el año pasado.
Alegaron que esta determinación la consideraban anticristiana e inhumana, resaltando que la Iglesia Católica Apostólica Romana es cristiana y pidieron excusas a la CESE por la decisión metodista. Según los tres representantes de la parroquia, la decisión de no conciliar estas dos iglesias, lleva a la Iglesia Metodista a incumplir el mandamiento bíblico de que todos sean uno. La iglesia católica espera que los metodistas revoquen su decisión por el bien del pueblo.
LA DECISIÓN
La decisión del 18 Concilio General de la Iglesia Metodista de Brasil, realizada en julio de 2006, de que la institución se retire de todos los organismos ecuménicos donde participen la Iglesia Católica y las religiones no cristianas, tuvo una gran repercusión.
LOS METODISTAS BRASILEÑOS, FIRMES
Pereira do Lago, el actual obispo metodista del Concilio General de esta denominación, es uno de los impulsores del movimiento de avivamiento en el interior de la Iglesia Metodista. Su postura es clara: "Estoy feliz con la decisión del 18 Concilio General de retirar la membresía de la Iglesia Metodista de los organismos ecuménicos, que tengan presencia de la Iglesia Católica y de grupos no cristianos, pues responde a las demandas de muchos pastores e iglesias locales en el país. "Estamos en contra de la participación de los metodistas en cultos macroecuménicos, con católicos y grupos no cristianos", dijo Pereira do Lago cuando se tomó la decisión de abandonar el movimiento ecuménico. Para el obispo la participación en esos cultos ecuménicos ha alejado a muchos miembros de la Iglesia Metodista. "Sólo en la 4ta. Región Eclesiástica (Minas Gerais y Espírito Santo) hemos perdido más de dos mil miembros en los últimos meses".
La no participación en cultos ecuménicos no significa, según Pereira do Lago, que los metodistas no estén dispuestos a dialogar y cooperar con otras iglesias en aspectos sociales o éticos de interés común. "En mi región, puntualizó, no tenemos problemas en cooperar con otras iglesias en cuestiones de defensa de la vida, de ciudadanía, de acción social".
Pero el obispo metodista no está de acuerdo en alianzas espirituales y teológicas. "Entiendo que Roma y mucho menos otras religiones no están dispuestos a caminar en nuestra dirección, ni para encontrarnos en medio del camino. Roma trata estratégicamente de llevar a los hermanos separados de vuelta a su redil", dijo Pereira do Lago.
martes, 31 de agosto de 2010
TALLERES PARA LA ESCUELA DOMINICAL


SE REALIZARAN TALLERES PARA LOS MAESTROS DE LA ESCUELA DOMINICAL EL SABADO 4 DE SEPTIEMBRE SIMULTANEAMENTE EN ARICA, IQUIQUE Y EN ANTOFAGASTA.
SE ESPERA QUE PARTICIPEN LOS ACTUALES PROFESORES DE ESCUELA DOMINICAL Y TAMBIEN TODOS AQUELLOS HERMANOS INTERESADOS EN UNIRSE A ESTE MINISTERIO DE LA IGLESIA.
LAS ACTIVIDADES SERAN GUIADAS EN ARICA POR LA SUPER INTENDENTE ELISABETH CONCHA EN IQUIQUE POR EL PASTOR JORGE MERINO Y EN ANTOFAGASTA POR EL PRESBITERO LUIS CORTES G.
ESPERAMOS CONTAR CON UNA BUENA ASISTENCIA EN CADA UNO DE ESTOS LUGARES
BENDICIONES
viernes, 4 de junio de 2010
¿Es posible perder la Salvacion?

¿ES POSIBLE PERDER LA SALVACION?
Cuando alguien quiere guardar algún documento importante por mucho tiempo, lo escribe con tinta permanente. Antiguamente, grababan en piedra tales documentos, como los pactos.
Podríamos decir que Dios ha escrito los nombres de Sus elegidos en el libro de la vida con tinta permanente, y no los borrará jamás. Dios toma la iniciativa y decide quién será salvo, tenemos la certeza de que un verdadero creyente nunca perderá la salvación. Es decir, nuestra vida eterna depende de Él, y no de nosotros. Dios es como un padre que cruza la calle con un bebé en brazo; ¡no lo suelta jamás! Examinemos algunos pasajes bíblicos:
A. Textos bíblicos que enseñan que la salvación no se pierde
Como Su enseñanza siempre fue en términos concretos, Jesús destaca la seguridad de nuestra salvación usando la analogía del rebaño. Juan 10.27-29
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y
no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre que me las
dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
Juan 5.24
De cierto,, de cierto, os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene
vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
Pablo, en cambio, usa términos más abstractos y conceptuales, pero llenos de
pasión. Romanos 8.35-39 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ... Estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos separará del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Filipenses 1.6
Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la
perfeccionará hasta el día de Jesucristo.
Estos versículos han sido llamados la "cadena inquebrantable", porque describen la cadena de la salvación, y cada paso está vinculado inseparablemente con el otro. Las mismas personas que Dios conoció y predestinó también son llamadas, justificadas, y glorificadas. Esto implica que la salvación no se pierde. ¡Lo que Dios ha predestinado es seguro!
Romanos 8.28-30
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es,
a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció,
también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo,
para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a
éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
B. Textos que parecen enseñar que la salvación se puede perder
Hay otros pasajes que necesitan explicación, porque parecen decir que un
creyente puede perder la salvación:
Hebreos 6.4-6
Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don
celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo... y recayeron, sean otra
vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al
Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.
1 Corintios 10.12
Así que el que piensa estar firme, mire que no caiga.
Gálatas 5.4b
De la gracia habéis caído.
¿Qué podemos decir con respecto a estos textos?
En primer lugar, las personas que aparentemente "perdieron su fe" nunca fueron realmente convertidas. Fueron "iluminadas" y recibieron algunos beneficios del Espíritu Santo, especialmente el compañerismo con los creyentes y los medios de gracia que se encuentran en la iglesia: la oración, la Palabra, y los sacramentos. Decían que eran creyentes y parecían realmente convertidas, pero nunca nacieron de nuevo. Esto explica los textos en Hebreos.
En segundo lugar, algunas personas son realmente convertidas, pero se alejan del Señor por un tiempo, y después vuelven.
Otras personas están confundidas acerca de doctrinas importantes. Esto era el caso de los Gálatas . Algunos maestros falsos les habían hecho caer en la trampa del legalismo. En ese sentido habían "caído de la gracia".
Finalmente, el hecho de que la salvación no se pierde no significa que el creyente pueda simplemente ser pasivo y descansar en la seguridad de su salvación. Él debe perseverar. Él debe seguir confiando en la gracia de Dios. Si alguien no se preocupa por cumplir la voluntad de Dios y seguir sus caminos, es una señal de que nunca fue convertido. Esto explica los pasajes que advierten a no caer, como 1 Corintios 10.12.
En el proceso de la conversión hay una relación misteriosa entre la soberanía de Dios y la voluntad del hombre. Todo depende de Dios, pero el hombre también participa en el proceso con su propia decisión. Dios elige a los que serán salvos, desde antes de la creación del mundo. Pero el hombre que quiere ser salvo no tiene que averiguar si ha sido elegido o no. Simplemente cree en Jesús, y después de hacerlo, se da cuenta de que todo había sido predestinado por Dios.
Es como cualquier decisión que tomamos. Aunque sabemos que Dios lo controla todo, no somos pasivos
Dios ha predestinado todo, pero sólo Él sabe cuál es Su Plan. Tenemos que vivir de acuerdo con Su voluntad revelada, y no de acuerdo con Su plan secreto.
Deuteronomio 29.29
Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las
palabras de esta ley.
Existe la misma relación misteriosa en el proceso de la santificación. Su preservación depende totalmente del Señor. Sin embargo, el creyente debería seguir perseverando en la gracia. Debería seguir alimentando su fe, usando los medios de crecimiento (la oración, la Palabra, los sacramentos, y el compañerismo).
Para este fin el creyente no debe dejar de congregarse y ser parte de una comunidad, que aunque pequeña le haga sentir con fuerza y certeza, la seguridad de la salvación, una de las señales que deberá exhibir delante de los que no creen.
Rev. Luis L. Cortés G.
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